Una nueva controversia apremia a los argentinos: ¿El campo o... la playa? El Poligrafo da su opinión al respecto y se juega entero después de comerse un bife de chorizo.


La playa esta en cambio constante, el mar sube, el mar baja, trae cosas a la costa sumidas en las profundidades. El campo es rutina, es espera, es soledad, es esperar que se cumpla un ciclo que jamás debe cambiar y que no debe ser interrumpido por nada ni por nadie. En el campo el extraño es bien extraño —la clásica escena del forastero sospechado de antemano. En la playa no hay extraños, o bien, en la playa todos somos extraños y como tal, la situación no inquieta a nadie. Este 25 de mayo, en homenaje a la fecha patria —o porque es feriado nada más— voy a estar en Mar del Plata, metiendo las patas en el agüita revuelta de la Playa Popular.





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